Para que un día recuerdes, yo escribo
Los versos perforados de mi alma
Luciérnagas de sueños inconclusos
Digo,
Sentenciando al sonido mis realidades.
Antes de dormir rezo temores
Navegando en los surcos de mis mejillas.
Reí algún día esperando estos golpes
Y dije,
Mejor me es la vida desde los cielos
Internada en las alas de mis deseos
Libre, suprema, ágora de caricias insufribles.
Tenía la juventud derritiéndose en mis manos
Regando los pies de niño que suelo calzar.
Nada era suficiente para contenerme
Ni siquiera los odios o los lamentos…
Ahora, ahora creo entender el enigma
Ahora que yace el cuerpo a su eterna sepultura
Sin embargo escribo,
Porque puede no llegar a su destino
Y querer vivir en las ascuas del brutal tiempo.
Entonces digo,
Para que la indiferencia no empapele tu cuerpo
Y tus lentes de piedra resbalen al segundo…
No arremetas a tu corazón un amor solitario
No retengas a quien te mira como a extraño
Te pido, suplicante mi alma a tus respuestas
Que después de esta muerte no me ciñas
De discursos afilados, superfluos e intrascendentes
Prefiero el silencio cálido que arrulla
Prefiero carecer de pobladas primaveras
Si por ellas dos inviernos caerán de mis ojos…
Los versos perforados de mi alma
Luciérnagas de sueños inconclusos
Digo,
Sentenciando al sonido mis realidades.
Antes de dormir rezo temores
Navegando en los surcos de mis mejillas.
Reí algún día esperando estos golpes
Y dije,
Mejor me es la vida desde los cielos
Internada en las alas de mis deseos
Libre, suprema, ágora de caricias insufribles.
Tenía la juventud derritiéndose en mis manos
Regando los pies de niño que suelo calzar.
Nada era suficiente para contenerme
Ni siquiera los odios o los lamentos…
Ahora, ahora creo entender el enigma
Ahora que yace el cuerpo a su eterna sepultura
Sin embargo escribo,
Porque puede no llegar a su destino
Y querer vivir en las ascuas del brutal tiempo.
Entonces digo,
Para que la indiferencia no empapele tu cuerpo
Y tus lentes de piedra resbalen al segundo…
No arremetas a tu corazón un amor solitario
No retengas a quien te mira como a extraño
Te pido, suplicante mi alma a tus respuestas
Que después de esta muerte no me ciñas
De discursos afilados, superfluos e intrascendentes
Prefiero el silencio cálido que arrulla
Prefiero carecer de pobladas primaveras
Si por ellas dos inviernos caerán de mis ojos…
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