domingo, 16 de diciembre de 2012

Para que un día recuerdes


Para que un día recuerdes, yo escribo

Los versos perforados de mi alma

Luciérnagas de sueños inconclusos

Digo,

Sentenciando al sonido mis realidades.

Antes de dormir rezo temores

Navegando en los surcos de mis mejillas.

Reí algún día esperando estos golpes

Y dije,

Mejor me es la vida desde los cielos

Internada en las alas de mis deseos

Libre, suprema, ágora de caricias insufribles.

Tenía la juventud derritiéndose en mis manos

Regando los pies de niño que suelo calzar.

Nada era suficiente para contenerme

Ni siquiera los odios o los lamentos…

Ahora, ahora creo entender el enigma

Ahora que yace el cuerpo a su eterna sepultura

Sin embargo escribo,

Porque puede no llegar a su destino

Y querer vivir en las ascuas del brutal tiempo.

Entonces digo,

Para que la indiferencia no empapele tu cuerpo

Y tus lentes de piedra resbalen al segundo…

No arremetas a tu corazón un amor solitario

No  retengas a quien te mira como a extraño

Te pido, suplicante mi alma a tus respuestas

Que después de esta muerte no me ciñas

De discursos afilados, superfluos e intrascendentes

Prefiero el silencio cálido que arrulla

Prefiero carecer de pobladas primaveras

Si por ellas dos inviernos caerán de mis ojos…

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