miércoles, 27 de febrero de 2013

Desde la rabia


Escribo desde la rabia que me genera perderte en cada intento, saltan de mí lobos feroces incapaces de piedad alguna que pueda sostenernos, anclarnos a un mundo cada vez más incierto… esperaremos en la sombra, húmeda, fría, infrahumana, un gesto simple como una hoja de invierno rebotando en los cúmulos de aire hasta caer destrozando la existencia en un acto suicida, como yo quizás, como la vida misma que instalaron en mi pecho cuando la mujer exhaló su último suspiro de agonía maternal desterrándome para siempre de su lugar en el cuerpo, matándome en simbólicas sangres que lavaban mis pieles de guerrero insolente. Malditos llegaron los míos a poseer el mundo, desde el vientre indómitos, airados, incapaces de la vida que ha trancos he logrado sostener, cerdas de acero pululan en la mente  desazogada, un ser frenético que desplaza la tierra con su oscura pisada… malditos, cuántas veces malditos, cuando sin corazón enamoradas corrieron las ninfas violadas del alma, sin sus brazos, sin sus piernas, poseyéndolo todo. Miserable de mí que he arrancado de la vida su gajo mortuorio, arrogante espectro desvanecido de labios que vienes a conquistar tierras gangrenadas de gentes hambrientas cual si fuera el paraíso.
Otro loco que llora, que grita, que suplica entre orines de maquillada inocencia un lugar donde los rayos del sol puedan arrancarle a su sed la palidez del rostro.

Quizás exagero, quizás no es tan terrible esta ausencia, pero hoy tengo rabia, y con rabia escribo viendo como arrancan de mis dedos cientos de lobos furiosos.