lunes, 24 de diciembre de 2012



Es un punto

un movimiento de mano en el círculo del aire

que se enviste en una pluma ennegrecida

culminando en una estocada mortal hacia la hoja.


Un punto irreplanteable, inamovible, inquebrantable  

¡Que no puedo sostener con estas manos!

extirpadas en tu ausencia de un cuerpo que era mío.


Maldigo del mundo su torbellino mental 

con su lengua barrosa incapaz de una firme palabra

y de ese punto solitario

                                sincera señal de una acción determinante. 


¡Si acaso tres puntos nos dieran esperanza!


Indignos, cobardes todos y yo

disfrazado de plural en vergonzantes dos estocadas 

dos movimientos de mano en el círculo del aire

nebulosa brisa que se ahoga en el vientre

incapaz de acabar e imposible de seguir, hago dos puntos.

Para anudar mis ojos

Para sellar mis labios

Para amarrar mis piernas

Para decir sin decir nada en el intento.


Es un punto

un movimiento de mano en el círculo del aire

que se enviste en una pluma ennegrecida

culminando en una estocada mortal hacia la hoja.



Dos puntos son

dos torres humanas destruidas a mitad de camino

irremediable final de toda cobardía. 






jueves, 20 de diciembre de 2012


Saltan gatos incendiados desde los techos

Pervirtiéndose los contornos de hermosas líneas rectas

En sospechosas ondulaciones cual nunca vi.

En el pecho un pan tuercado se agita violentamente

Entre miles de cuerpos suicidas ahorcados con sus corbatas

Cual siempre por las calles ostentando una vida inexistente,

Y cuánto maldigo de gente a estos saberes quebrantables

Que con su cientificismo pulcro cercenaron la sonrisa de las caras morenas.

No puedo concebir del mundo a tantas gentes

Cuyos rostros me negaron sus enormes y mutiladas  bibliotecas

Firmadas por la desgraciada existencia de las grandes academias.

Espectáculo benigno es ver saltar gatos incendiados  desde los techos

Que más frío y terrible se torna el inescrupuloso estupor del mundo.  


miércoles, 19 de diciembre de 2012


“La mano en la hoja rozada, el viento y el miedo que se cuelan a una espalda desnuda, que bien puede ser tu espalda, puede ser tu piel blanca y fría de hielos magistrales que son la coraza de un alma improbable, y esa mano en la hoja que mueve la existencia primera, que bien puede ser mi mano, como tantas veces rozando con las yemas de los dedos su contorno impetuoso con la mirada fija en sus cauces. Ahora que la lejanía reacomoda los espacios de la vida que a maldita hora bordó mil singularidades separando nuestros nombres en un yo acobardado, puedo decir que los árboles son del mundo los sueños que no resistieron el paso del tiempo y sus malignas circunvoluciones, miles de sueños indignos y sufrientes estancados en la tierra. Sostengo una hoja en mis manos, con orgullo quebrantable alzo los brazos, y al cielo mis ojos enlutados…”




lunes, 17 de diciembre de 2012


Golpea

golpea fuerte todo lo que puedas

golpéalos sin temor

arráncalos del espacio que ocupan

tómalos de sus ropas y arrójalos lejos

hacia atrás

hacia afuera

hasta alcanzar

la niña pequeña

doblada en sus rodillas

de sus cuerpos asquerosos

de esos ojos que la miran.

No tengas temor golpea

con fuerza

con insistencia

un golpe lanzado desde el corazón

a puño cerrado

hacia cuerpos de aire que duelen como el cemento.

Quiebra el hueso si puedes,

rompe las carnes y que la sangre fluya

por las líneas de tu mano,

no tengo miedo

peor dolor sería ser ellos,

ser esos que la rodean

ser esos que cubren su cuerpo

desquiciarme en  su quietud terrible.

Por el cuerpo de ella el mío,

por su inocencia exquisita el todo yo menos terrible

la vida si quieren, mi vida,

por no ser los que la miran.




Yo soy ese golpe constante en la roca

Ese olvido que no encuentra cabida

Mas gota a gota

Recuerdo a recuerdo

 Horada la vida.




domingo, 16 de diciembre de 2012




Las sábanas están bordadas de heridas

Despiertas en la carne del recuerdo

De ese que pasa seguro y altanero

Por tu lado corriendo para llegar primero.

Hay dolores que pasean

Como ofensivas caricias por mi espalda

Y yo las dejo entumecer mis sangres

Corrientes banales que trazan los tiempos.

Un golpe rotundo de cráneos pixelados

Se recoge en un rincón de esta pared

Pintada en la ausencia de todos los colores.

No le reprocho al camino

Por haberte dirigido en trazos profundos

Hasta el abismo sencillo de un falaz pincel

Quizá esta espantada escena que es la ausencia

Ruegue a los cielos un nuevo escenario.

No me digas que el párpado de celos vive

No revienten tus labios un solo gesto

Que le basta a este dolor mi severa guerra.

No le vuelvas a usurpar

A los muertos su lugar,

Que ni entre culpas ni en llanto

El brazo que sostiene el fuego

Nos librará de las brazas del silencio

Despierto en la carne de tan brutal recuerdo.


Hojas desiertas


Hojas desiertas y colores mutilados

Se envisten contra unos ojos tristes

Que penetran el viento,

Aires que evaden esta puerta

Y qué le importa a la puerta

Si sólo cuida las salidas,

Salidas son estos rincones olvidados.

Vacilante el miedo descubre las paredes

Pintadas entre sonrisas

Hoy ya marchitadas y desposeídas.

Vienen y van las madres del eco

Rezongando pertrechos consejos

Que salen como polvo de sus oscuras bocas.

Caen los algoritmos, las rabias y las sapienzas

Sobre los recuerdos escombrosos

Que empalman mis sombras…

Ven a saludar a esta soledad confusa

Tan inmerecida como mía ahora,

En el mismo segundo en que te pienso.

Ayúdame a estrechar mis sinsentidos

Necesito la paz de un cuerpo sepultado,

Acude al camposanto de sueños que es mi alma

Déjame en la tierra rociada y suelta

Despídete de mí y cierra mis ojos,

Esos dos tristes hombrecillos que te buscaban

Alocados por ti, enamorados.

Me asisto de una realidad inexistente

Dibujándome en gamas de negro absoluto

Vaciando marejadas de colores en tu ausencia

En gritos silenciosos que mi mente llenan.

Ven a alfombrar los pasos que seguimos

Dame la certeza de una respuesta sincera

No me basta la evidencia quieta en la ventana

Con su rostro blanco y de fija mirada.

Admito que no entiendo el canto de esta hora

Después de haber alcanzado las notas más altas

Esa es la angustia que arde en mi pecho

La tristeza indecible que me baña.




Mi clase


Yo soy el que corre en las calles

Yo soy el que grita, el que coge la piedra

Y el que sin casco, y sin escudo

Esquiva las balas de la pobreza…

A mí me persiguen los días 30

Y me escondo como un niño en los árboles

A ver si un poco más arriba

                             Alcanzo a salvarme.

Dicen que soy clase media,

Y yo que fui a tantas clases

Digo que no tienen clase para decir quién soy,

 A donde pertenezco y a donde voy.

Creen que soy un resentido

Porque no me compro el sueño del norte.

Yo prefiero andar con la ropa rota

Pero es mía y tiene olor a lucha

A pueblo, a gente, a subversión…

Ellos creen que quise ver la destrucción

Que sueño con un tiempo que pasó

Y yo les digo, el bombardeo no acabó

Ahora vestido de invisible nos tortura.

Yo camino por las calles alzando mi bandera

Porque tengo grabada en el alma mí consigna

Volverán a juntarse nuestras manos

Volverán ahora más ásperas, más negras, más fuertes

Hasta arrancarles sin piedad nuestros derechos.

Yo soy el que corre en las calles

Yo soy el que grita, el que coge la piedra

Y el que sin casco, y sin escudo

Arma la guerra.

Carta Negra


El mundo es un torbellino

En el cual me sumerjo

Arriando los tesoros de la incongruencia

Para cosechar pan

Donde otros siembran…

Juego a entender los códigos

Para aislarme de esta regla

Pero yo soy la carta negra

Con la que retrocedes

La que te lleva hasta el comienzo.

Nadie quiere caer en mí

Nadie quiere conseguirme

Me traspasan, ocultan, me desprecian

Nadie quiere perder la carrera

Pero, ¿Qué es perder?

Yo me pregunto.

Desandar el camino y escoger otra ruta

¡El camino oculto tras las hierbas!

Seré el símbolo rojo en la penumbra

Pero seré yo

Y mi inquietud transparente

Ciñendo el fuego del hambre

Con lealtad de muerte.

Abajo por las escaleras

Vendrán a dormir los niños tristes

Y aún más tristes que ellos

Mi alma de lucha

Acariciando sus cabellos les despertará.

No soy parte del juego y pierdo

Pero ¿qué es perder?

Yo me pregunto

Escuchando a mi brutal convicción:

No coleccionaré papelitos verdes

Ni me compraran sus trajes negros

Aún menos sus egocéntricas maletas

Creyendo poseerlo todo…

En mi rincón río de ellos

Y en mi rincón no reprimes la rebelión del hombre

Soy más que una carta negra entre cuerpos de helio

Voy a perder la carrera

Pero, ¿qué es perder?

Yo me pregunto,

Mientras quemo sus reglas

Y pinto otras cartas

¡Muchas cartas negras!


Para que un día recuerdes


Para que un día recuerdes, yo escribo

Los versos perforados de mi alma

Luciérnagas de sueños inconclusos

Digo,

Sentenciando al sonido mis realidades.

Antes de dormir rezo temores

Navegando en los surcos de mis mejillas.

Reí algún día esperando estos golpes

Y dije,

Mejor me es la vida desde los cielos

Internada en las alas de mis deseos

Libre, suprema, ágora de caricias insufribles.

Tenía la juventud derritiéndose en mis manos

Regando los pies de niño que suelo calzar.

Nada era suficiente para contenerme

Ni siquiera los odios o los lamentos…

Ahora, ahora creo entender el enigma

Ahora que yace el cuerpo a su eterna sepultura

Sin embargo escribo,

Porque puede no llegar a su destino

Y querer vivir en las ascuas del brutal tiempo.

Entonces digo,

Para que la indiferencia no empapele tu cuerpo

Y tus lentes de piedra resbalen al segundo…

No arremetas a tu corazón un amor solitario

No  retengas a quien te mira como a extraño

Te pido, suplicante mi alma a tus respuestas

Que después de esta muerte no me ciñas

De discursos afilados, superfluos e intrascendentes

Prefiero el silencio cálido que arrulla

Prefiero carecer de pobladas primaveras

Si por ellas dos inviernos caerán de mis ojos…

Promesa ante un verdugo



Ven mira mis ojos atentamente

Y prométeme

Que no dejaras que la academia

Y sus frívolas desavenencias

La metodología de sus letras,

Ese día que aguanta a duras penas la noche

En donde dormir es un arte desacostumbrado

Porque hay una entrega, una nota y un horario que cumplir

Congele tus sueños

los silencie

los esconda

los olvide.

No acabes odiando tus sueños por quienes

Se han traspasado autoridades ilegitimas

Para conferirle al vuelo cargas imposibles.

Pensamiento oportuno de la vida

Es aguantar con rebeldía su estado violento

Manteniendo vivo el sueño

Aunque ya no haya tiempo de dormir.


La tristeza es una vocación encubierta

Que se revela ante todo consenso

De esta vida que a duras penas encontró mi mano.

Me la quieren quitar y se resiste

Se  la quieren llevar y me condenan

A quererla aún más por desposeída.

Le busco un pronóstico a mi tiempo

Uno carente de caricias secas

Que vuelan y se revuelcan en mis pies siempre descalzos,

Descalzos de todo olvido que pueda llevarme lejos.

Estos pasos silentes y traspapelados sólo conocen una senda

Van y vienen por ella con rapidez exquisita

¡Y esto que a mi cuerpo agita es sólo melancolía!

Nada te ha de ocultar de la terquedad del alma

Por mucho que yo te esconda

Vuelvo otra vez a pensarte

A querer, a suplicar, a quedarme contigo.

Tan inexistente y mía es la piel de este recuerdo

Vivo como yo, desahuciado a deshora

Sin reloj que le indique a su noche permanente

Que menos cruenta es la muerte en su profundo sueño.

Aquí donde yo te espero no te veré llegar

Pero eso no es un motivo para dejar de esperar,

Inconsciencia en plato roto es mi ahumada tristeza

Inconsciencia o consciencia que más da

Tú no estás, y yo no estoy para alguien más.

Mutilada venía desde el vientre mi sonrisa

Tu adiós simplemente la extirpó del rostro

¡Quiero cantar y mis labios se han cerrado!

Ni mi grito alcanza el sonido angustioso de esta rabia

-"La tristeza es una vocación encubierta"-

Negándose el corazón a ser vencido

Aúlla en mis lágrimas antes de perecer

Entonces se triza el movimiento y vuelvo

A aclarar mi faz entumecida.






El despertar del Pueblo


No por mucho lamentar

Caerán las rejas

Que con meticulosa regla legal

Han sabido levantarle a nuestra gente.

Mueven y detiene nuestras vidas

¡Robando e imponiéndonos los sueños!

¡Escuchen que no perdonan

Las canas sus pesadillas!

Abatido mas no desplomado

Mi pueblo levanta sus armas

Su voz, su cuerpo, su mano alzada

Salen a inundar las calles.

La santidad de la paciencia no es eterna

Izaron gigantes sus banderas

Ignorando que la patria no flamea,

No por mucho tiempo su estrella sobre nosotros

Encandilara a los ojos su realidad.

La dignidad buen señor carabinero

Sus lumazos y gases no la abatirán

Podrán herir nuestros cuerpos, dispersarlos, contenerlos

Amedrentarnos de noches, de gritos y de espasmos

Violentar nuestra alma, con dolor y agravio

Mas el pueblo no viste de uniforme

Ni posa en sus cuadros la cinta tricolor

¡Somos miles y creciendo, señor!

No por mucho lamentar

Caerán las rejas

Que con meticulosa regla legal

Han sabido levantarle a nuestra gente,

Aquí las ve, de corazón valiente y frente erguida

Pobladoras, pobladores, querido pueblo

Alzando a una voz su arenga de lucha

No se puede apagar señor la barricada

Que nuestra gente ha encendido

                                     Con su esperanza.



...Soy de los inmisiserables que pisan la tierra

Fluyen por ella silenciosos

Tocándolo todo con su ausencia

Anastacios de carne y de huesos cocidos

Que esgrimen la verdad con amargura de ojos.

Desvisto para ti esta hora

De todos los soportes que la razón construye

Para decir con palabras, silencios y gestos

Para decir de agua, de rio y cemento

Todo cuanto por ser profeso

Al inocuo espacio castellano que has dejado

En el último rincón de tu pupila al mirarme.