miércoles, 26 de diciembre de 2012
lunes, 24 de diciembre de 2012
Es un punto
un movimiento de mano en el círculo del aire
que se enviste en una pluma ennegrecida
culminando en una estocada mortal hacia la hoja.
Un punto irreplanteable, inamovible, inquebrantable
¡Que no puedo sostener con estas manos!
extirpadas en tu ausencia de un cuerpo que era mío.
Maldigo del mundo su torbellino mental
con su lengua barrosa incapaz de una firme palabra
y de ese punto solitario
sincera señal de una acción determinante.
¡Si acaso tres puntos nos dieran esperanza!
Indignos, cobardes todos y yo
disfrazado de plural en vergonzantes dos estocadas
dos movimientos de mano en el círculo del aire
nebulosa brisa que se ahoga en el vientre
incapaz de acabar e imposible de seguir, hago dos puntos.
Para anudar mis ojos
Para sellar mis labios
Para amarrar mis piernas
Para decir sin decir nada en el intento.
Es un punto
un movimiento de mano en el círculo del aire
que se enviste en una pluma ennegrecida
culminando en una estocada mortal hacia la hoja.
Dos puntos son
dos torres humanas destruidas a mitad de camino
irremediable final de toda cobardía.
jueves, 20 de diciembre de 2012
Saltan gatos incendiados desde los techos
Pervirtiéndose los contornos de hermosas líneas rectas
En sospechosas ondulaciones cual nunca vi.
En el pecho un pan tuercado se agita violentamente
Entre miles de cuerpos suicidas ahorcados con sus corbatas
Cual siempre por las calles ostentando una vida inexistente,
Y cuánto maldigo de gente a estos saberes quebrantables
Que con su cientificismo pulcro cercenaron la sonrisa de las
caras morenas.
No puedo concebir del mundo a tantas gentes
Cuyos rostros me negaron sus enormes y mutiladas bibliotecas
Firmadas por la desgraciada existencia de las grandes
academias.
Espectáculo benigno es ver saltar gatos incendiados desde los techos
Que más frío y terrible se torna el inescrupuloso estupor
del mundo.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
“La mano en la hoja rozada, el viento y el miedo que se cuelan a una espalda desnuda, que bien puede ser tu espalda, puede ser tu piel blanca y fría de hielos magistrales que son la coraza de un alma improbable, y esa mano en la hoja que mueve la existencia primera, que bien puede ser mi mano, como tantas veces rozando con las yemas de los dedos su contorno impetuoso con la mirada fija en sus cauces. Ahora que la lejanía reacomoda los espacios de la vida que a maldita hora bordó mil singularidades separando nuestros nombres en un yo acobardado, puedo decir que los árboles son del mundo los sueños que no resistieron el paso del tiempo y sus malignas circunvoluciones, miles de sueños indignos y sufrientes estancados en la tierra. Sostengo una hoja en mis manos, con orgullo quebrantable alzo los brazos, y al cielo mis ojos enlutados…”
lunes, 17 de diciembre de 2012
Golpea
golpea fuerte todo lo que puedas
golpéalos
sin temor
arráncalos
del espacio que ocupan
tómalos de sus ropas y arrójalos lejos
hacia atrás
hacia afuera
hasta alcanzar
la niña
pequeña
doblada en
sus rodillas
de sus
cuerpos asquerosos
de esos ojos
que la miran.
No tengas
temor golpea
con fuerza
con
insistencia
un golpe
lanzado desde el corazón
a puño
cerrado
hacia
cuerpos de aire que duelen como el cemento.
Quiebra el
hueso si puedes,
rompe las
carnes y que la sangre fluya
por las
líneas de tu mano,
no tengo
miedo
peor dolor
sería ser ellos,
ser esos que
la rodean
ser esos que
cubren su cuerpo
desquiciarme
en su quietud terrible.
Por el
cuerpo de ella el mío,
por su
inocencia exquisita el todo yo menos terrible
la vida si
quieren, mi vida,
por no ser
los que la miran.
domingo, 16 de diciembre de 2012
Las sábanas están bordadas de heridas
Despiertas en la carne del recuerdo
De ese que pasa seguro y altanero
Por tu lado corriendo para llegar primero.
Hay dolores que pasean
Como ofensivas caricias por mi espalda
Y yo las dejo entumecer mis sangres
Corrientes banales que trazan los tiempos.
Un golpe rotundo de cráneos pixelados
Se recoge en un rincón de esta pared
Pintada en la ausencia de todos los colores.
No le reprocho al camino
Por haberte dirigido en trazos profundos
Hasta el abismo sencillo de un falaz pincel
Quizá esta espantada escena que es la ausencia
Ruegue a los cielos un nuevo escenario.
No me digas que el párpado de celos vive
No revienten tus labios un solo gesto
Que le basta a este dolor mi severa guerra.
No le vuelvas a usurpar
A los muertos su lugar,
Que ni entre culpas ni en llanto
El brazo que sostiene el fuego
Nos librará de las brazas del silencio
Despierto en la carne de tan brutal recuerdo.
Despierto en la carne de tan brutal recuerdo.
Hojas desiertas
Hojas desiertas y colores mutilados
Se envisten contra unos ojos tristes
Que penetran el viento,
Aires que evaden esta puerta
Y qué le importa a la puerta
Si sólo cuida las salidas,
Salidas son estos rincones olvidados.
Vacilante el miedo descubre las paredes
Pintadas entre sonrisas
Hoy ya marchitadas y desposeídas.
Vienen y van las madres del eco
Rezongando pertrechos consejos
Que salen como polvo de sus oscuras bocas.
Caen los algoritmos, las rabias y las sapienzas
Sobre los recuerdos escombrosos
Que empalman mis sombras…
Ven a saludar a esta soledad confusa
Tan inmerecida como mía ahora,
En el mismo segundo en que te pienso.
Ayúdame a estrechar mis sinsentidos
Necesito la paz de un cuerpo sepultado,
Acude al camposanto de sueños que es mi alma
Déjame en la tierra rociada y suelta
Despídete de mí y cierra mis ojos,
Esos dos tristes hombrecillos que te buscaban
Alocados por ti, enamorados.
Me asisto de una realidad inexistente
Dibujándome en gamas de negro absoluto
Vaciando marejadas de colores en tu ausencia
En gritos silenciosos que mi mente llenan.
Ven a alfombrar los pasos que seguimos
Dame la certeza de una respuesta sincera
No me basta la evidencia quieta en la ventana
Con su rostro blanco y de fija mirada.
Admito que no entiendo el canto de esta hora
Después de haber alcanzado las notas más altas
Esa es la angustia que arde en mi pecho
La tristeza indecible que me baña.
Mi clase
Yo soy el que corre en las calles
Yo soy el que grita, el que coge la piedra
Y el que sin casco, y sin escudo
Esquiva las balas de la pobreza…
A mí me persiguen los días 30
Y me escondo como un niño en los árboles
A ver si un poco más arriba
Alcanzo a salvarme.
Dicen que soy clase media,
Y yo que fui a tantas clases
Digo que no tienen clase para decir quién soy,
A donde pertenezco y a donde voy.
Creen que soy un resentido
Porque no me compro el sueño del norte.
Yo prefiero andar con la ropa rota
Pero es mía y tiene olor a lucha
A pueblo, a gente, a subversión…
Ellos creen que quise ver la destrucción
Que sueño con un tiempo que pasó
Y yo les digo, el bombardeo no acabó
Ahora vestido de invisible nos tortura.
Yo camino por las calles alzando mi bandera
Porque tengo grabada en el alma mí consigna
Volverán a juntarse nuestras manos
Volverán ahora más ásperas, más negras, más fuertes
Hasta arrancarles sin piedad nuestros derechos.
Yo soy el que corre en las calles
Yo soy el que grita, el que coge la piedra
Y el que sin casco, y sin escudo
Arma la guerra.
Carta Negra
El mundo es un torbellino
En el cual me sumerjo
Arriando los tesoros de la incongruencia
Para cosechar pan
Donde otros siembran…
Juego a entender los códigos
Para aislarme de esta regla
Pero yo soy la carta negra
Con la que retrocedes
La que te lleva hasta el comienzo.
Nadie quiere caer en mí
Nadie quiere conseguirme
Me traspasan, ocultan, me desprecian
Nadie quiere perder la carrera
Pero, ¿Qué es perder?
Yo me pregunto.
Desandar el camino y escoger otra ruta
¡El camino oculto tras las hierbas!
Seré el símbolo rojo en la penumbra
Pero seré yo
Y mi inquietud transparente
Ciñendo el fuego del hambre
Con lealtad de muerte.
Abajo por las escaleras
Vendrán a dormir los niños tristes
Y aún más tristes que ellos
Mi alma de lucha
Acariciando sus cabellos les despertará.
No soy parte del juego y pierdo
Pero ¿qué es perder?
Yo me pregunto
Escuchando a mi brutal convicción:
No coleccionaré papelitos verdes
Ni me compraran sus trajes negros
Aún menos sus egocéntricas maletas
Creyendo poseerlo todo…
En mi rincón río de ellos
Y en mi rincón no reprimes la rebelión del hombre
Soy más que una carta negra entre cuerpos de helio
Voy a perder la carrera
Pero, ¿qué es perder?
Yo me pregunto,
Mientras quemo sus reglas
Y pinto otras cartas
¡Muchas cartas negras!
Para que un día recuerdes
Para que un día recuerdes, yo escribo
Los versos perforados de mi alma
Luciérnagas de sueños inconclusos
Digo,
Sentenciando al sonido mis realidades.
Antes de dormir rezo temores
Navegando en los surcos de mis mejillas.
Reí algún día esperando estos golpes
Y dije,
Mejor me es la vida desde los cielos
Internada en las alas de mis deseos
Libre, suprema, ágora de caricias insufribles.
Tenía la juventud derritiéndose en mis manos
Regando los pies de niño que suelo calzar.
Nada era suficiente para contenerme
Ni siquiera los odios o los lamentos…
Ahora, ahora creo entender el enigma
Ahora que yace el cuerpo a su eterna sepultura
Sin embargo escribo,
Porque puede no llegar a su destino
Y querer vivir en las ascuas del brutal tiempo.
Entonces digo,
Para que la indiferencia no empapele tu cuerpo
Y tus lentes de piedra resbalen al segundo…
No arremetas a tu corazón un amor solitario
No retengas a quien te mira como a extraño
Te pido, suplicante mi alma a tus respuestas
Que después de esta muerte no me ciñas
De discursos afilados, superfluos e intrascendentes
Prefiero el silencio cálido que arrulla
Prefiero carecer de pobladas primaveras
Si por ellas dos inviernos caerán de mis ojos…
Los versos perforados de mi alma
Luciérnagas de sueños inconclusos
Digo,
Sentenciando al sonido mis realidades.
Antes de dormir rezo temores
Navegando en los surcos de mis mejillas.
Reí algún día esperando estos golpes
Y dije,
Mejor me es la vida desde los cielos
Internada en las alas de mis deseos
Libre, suprema, ágora de caricias insufribles.
Tenía la juventud derritiéndose en mis manos
Regando los pies de niño que suelo calzar.
Nada era suficiente para contenerme
Ni siquiera los odios o los lamentos…
Ahora, ahora creo entender el enigma
Ahora que yace el cuerpo a su eterna sepultura
Sin embargo escribo,
Porque puede no llegar a su destino
Y querer vivir en las ascuas del brutal tiempo.
Entonces digo,
Para que la indiferencia no empapele tu cuerpo
Y tus lentes de piedra resbalen al segundo…
No arremetas a tu corazón un amor solitario
No retengas a quien te mira como a extraño
Te pido, suplicante mi alma a tus respuestas
Que después de esta muerte no me ciñas
De discursos afilados, superfluos e intrascendentes
Prefiero el silencio cálido que arrulla
Prefiero carecer de pobladas primaveras
Si por ellas dos inviernos caerán de mis ojos…
Promesa ante un verdugo
Ven mira mis ojos atentamente
Y prométeme
Que no dejaras que la academia
Y sus frívolas desavenencias
La metodología de sus letras,
Ese día que aguanta a duras penas la noche
En donde dormir es un arte desacostumbrado
Porque hay una entrega, una nota y un horario que cumplir
Congele tus sueños
los silencie
los esconda
los olvide.
No acabes odiando tus sueños por quienes
Se han traspasado autoridades ilegitimas
Para conferirle al vuelo cargas imposibles.
Pensamiento oportuno de la vida
Es aguantar con rebeldía su estado violento
Manteniendo vivo el sueño
Aunque ya no haya tiempo de dormir.
La tristeza es una vocación encubierta
Que se revela ante todo consenso
De esta vida que a duras penas encontró mi mano.
Me la quieren quitar y se resiste
Se la quieren llevar y me condenan
A quererla aún más por desposeída.
Le busco un pronóstico a mi tiempo
Uno carente de caricias secas
Que vuelan y se revuelcan en mis pies siempre descalzos,
Descalzos de todo olvido que pueda llevarme lejos.
Estos pasos silentes y traspapelados sólo conocen una senda
Van y vienen por ella con rapidez exquisita
¡Y esto que a mi cuerpo agita es sólo melancolía!
Nada te ha de ocultar de la terquedad del alma
Por mucho que yo te esconda
Vuelvo otra vez a pensarte
A querer, a suplicar, a quedarme contigo.
Tan inexistente y mía es la piel de este recuerdo
Vivo como yo, desahuciado a deshora
Sin reloj que le indique a su noche permanente
Que menos cruenta es la muerte en su profundo sueño.
Aquí donde yo te espero no te veré llegar
Pero eso no es un motivo para dejar de esperar,
Inconsciencia en plato roto es mi ahumada tristeza
Inconsciencia o consciencia que más da
Tú no estás, y yo no estoy para alguien más.
Mutilada venía desde el vientre mi sonrisa
Tu adiós simplemente la extirpó del rostro
¡Quiero cantar y mis labios se han cerrado!
Ni mi grito alcanza el sonido angustioso de esta rabia
-"La tristeza es una vocación encubierta"-
Negándose el corazón a ser vencido
Aúlla en mis lágrimas antes de perecer
Entonces se triza el movimiento y vuelvo
A aclarar mi faz entumecida.
El despertar del Pueblo
No por mucho lamentar
Caerán las rejas
Que con meticulosa regla legal
Han sabido levantarle a nuestra gente.
Mueven y detiene nuestras vidas
¡Robando e imponiéndonos los sueños!
¡Escuchen que no perdonan
Las canas sus pesadillas!
Abatido mas no desplomado
Mi pueblo levanta sus armas
Su voz, su cuerpo, su mano alzada
Salen a inundar las calles.
La santidad de la paciencia no es eterna
Izaron gigantes sus banderas
Ignorando que la patria no flamea,
No por mucho tiempo su estrella sobre nosotros
Encandilara a los ojos su realidad.
La dignidad buen señor carabinero
Sus lumazos y gases no la abatirán
Podrán herir nuestros cuerpos, dispersarlos, contenerlos
Amedrentarnos de noches, de gritos y de espasmos
Violentar nuestra alma, con dolor y agravio
Mas el pueblo no viste de uniforme
Ni posa en sus cuadros la cinta tricolor
¡Somos miles y creciendo, señor!
No por mucho lamentar
Caerán las rejas
Caerán las rejas
Que con meticulosa regla legal
Han sabido levantarle a nuestra gente,
Aquí las ve, de corazón valiente y frente erguida
Pobladoras, pobladores, querido pueblo
Alzando a una voz su arenga de lucha
No se puede apagar señor la barricada
Que nuestra gente ha encendido
Con su esperanza.
...Soy de los inmisiserables que pisan la tierra
Fluyen por ella silenciosos
Tocándolo todo con su ausencia
Anastacios de carne y de huesos cocidos
Que esgrimen la verdad con amargura de ojos.
Desvisto para ti esta hora
De todos los soportes que la razón construye
Para decir con palabras, silencios y gestos
Para decir de agua, de rio y cemento
Todo cuanto por ser profeso
Al inocuo espacio castellano que has dejado
En el último rincón de tu pupila al mirarme.
Fluyen por ella silenciosos
Tocándolo todo con su ausencia
Anastacios de carne y de huesos cocidos
Que esgrimen la verdad con amargura de ojos.
Desvisto para ti esta hora
De todos los soportes que la razón construye
Para decir con palabras, silencios y gestos
Para decir de agua, de rio y cemento
Todo cuanto por ser profeso
Al inocuo espacio castellano que has dejado
En el último rincón de tu pupila al mirarme.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)












