domingo, 16 de diciembre de 2012


La tristeza es una vocación encubierta

Que se revela ante todo consenso

De esta vida que a duras penas encontró mi mano.

Me la quieren quitar y se resiste

Se  la quieren llevar y me condenan

A quererla aún más por desposeída.

Le busco un pronóstico a mi tiempo

Uno carente de caricias secas

Que vuelan y se revuelcan en mis pies siempre descalzos,

Descalzos de todo olvido que pueda llevarme lejos.

Estos pasos silentes y traspapelados sólo conocen una senda

Van y vienen por ella con rapidez exquisita

¡Y esto que a mi cuerpo agita es sólo melancolía!

Nada te ha de ocultar de la terquedad del alma

Por mucho que yo te esconda

Vuelvo otra vez a pensarte

A querer, a suplicar, a quedarme contigo.

Tan inexistente y mía es la piel de este recuerdo

Vivo como yo, desahuciado a deshora

Sin reloj que le indique a su noche permanente

Que menos cruenta es la muerte en su profundo sueño.

Aquí donde yo te espero no te veré llegar

Pero eso no es un motivo para dejar de esperar,

Inconsciencia en plato roto es mi ahumada tristeza

Inconsciencia o consciencia que más da

Tú no estás, y yo no estoy para alguien más.

Mutilada venía desde el vientre mi sonrisa

Tu adiós simplemente la extirpó del rostro

¡Quiero cantar y mis labios se han cerrado!

Ni mi grito alcanza el sonido angustioso de esta rabia

-"La tristeza es una vocación encubierta"-

Negándose el corazón a ser vencido

Aúlla en mis lágrimas antes de perecer

Entonces se triza el movimiento y vuelvo

A aclarar mi faz entumecida.






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