La tristeza es una vocación encubierta
Que se revela ante todo consenso
De esta vida que a duras penas encontró mi mano.
Me la quieren quitar y se resiste
Se la quieren llevar y me condenan
A quererla aún más por desposeída.
Le busco un pronóstico a mi tiempo
Uno carente de caricias secas
Que vuelan y se revuelcan en mis pies siempre descalzos,
Descalzos de todo olvido que pueda llevarme lejos.
Estos pasos silentes y traspapelados sólo conocen una senda
Van y vienen por ella con rapidez exquisita
¡Y esto que a mi cuerpo agita es sólo melancolía!
Nada te ha de ocultar de la terquedad del alma
Por mucho que yo te esconda
Vuelvo otra vez a pensarte
A querer, a suplicar, a quedarme contigo.
Tan inexistente y mía es la piel de este recuerdo
Vivo como yo, desahuciado a deshora
Sin reloj que le indique a su noche permanente
Que menos cruenta es la muerte en su profundo sueño.
Aquí donde yo te espero no te veré llegar
Pero eso no es un motivo para dejar de esperar,
Inconsciencia en plato roto es mi ahumada tristeza
Inconsciencia o consciencia que más da
Tú no estás, y yo no estoy para alguien más.
Mutilada venía desde el vientre mi sonrisa
Tu adiós simplemente la extirpó del rostro
¡Quiero cantar y mis labios se han cerrado!
Ni mi grito alcanza el sonido angustioso de esta rabia
-"La tristeza es una vocación encubierta"-
Negándose el corazón a ser vencido
Aúlla en mis lágrimas antes de perecer
Entonces se triza el movimiento y vuelvo
A aclarar mi faz entumecida.

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