Ah bastardos proxenetas de la invención
Que le dieron síndrome de olvido a la existencia
Respirando profundo un aire que era mío
En sus calcinantes circunvoluciones
Ahora que estos dedos descubran su roca
Sencillismo de historias mal contadas
Acaso le importará al ciego su libreta
Cuando como cometas mis seres le avienten
Su ávida vivencia…
Llanura de enigmas en la colisa del tiempo
Partidos de especímenes mal encalambrados
Mientras de sílaba siniestra se abren las bocas
Alimento exquisito de la cobardía
Que importa cual alondra a un cielo voraz.
Ven a redargüirme de todos los deseos
Que se incorporan benignos al pecho acaudalado.
Por decir digamos todos al segundo
Para no escucharnos nunca más, diría
Si se pudieran decir tantas verdades.
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